Anbernic se enfrenta a dudas sobre la memoria de la RG34XXSP tras reportes de unidades con 512 MB y LPDDR3
por Edgar OteroAnbernic se ha visto envuelta en una nueva polémica alrededor de la RG34XXSP, una de sus consolas portátiles retro más conocidas, después de que se haya detectado la existencia de unidades con menos memoria de la esperada y, además, con un tipo de RAM más antiguo. La información, recopilada por Tom’s Hardware a partir de reportes de usuarios y un desmontaje reciente, apunta a que algunas consolas estarían llegando con 512 MB de memoria LPDDR3, pese a que el modelo había partido originalmente de una configuración bastante superior.
La cuestión no debe pasarse por alto porque la RG34XXSP, inspirada en el formato de Game Boy Advance SP, había conseguido cierta popularidad por ofrecer unas especificaciones equilibradas a precio contenido. Cuando debutó en mayo de 2025, el dispositivo montaba 2 GB de memoria LPDDR4, una cantidad que ayudaba a mover con soltura emulación de sistemas clásicos y daba margen suficiente para un uso cómodo dentro de su segmento. Sin embargo, la presión sobre la cadena de suministro de memoria empezó a cambiar ese planteamiento.
El primer ajuste llegó en enero de 2026, cuando Anbernic redujo la memoria a 1 GB sin modificar el precio. Aquel recorte ya generó malestar entre parte de la comunidad, sobre todo porque implicaba una rebaja de especificaciones en un producto que seguía comercializándose bajo el mismo nombre.

Ahora la situación se complica más con la aparición de unidades que, según un desmontaje compartido por un usuario, integran un chip Samsung K4E4E324EE-EGCF, correspondiente a un módulo de 512 MB LPDDR3.
Un recorte que afecta a cantidad y también a tipo de memoria
Obviamente, LPDDR3 es una memoria más antigua que LPDDR4, con peores cifras de rendimiento y eficiencia energética. En una consola de este tipo, eso puede traducirse en menos margen para emulación exigente, peores tiempos de respuesta en determinados escenarios y un comportamiento menos consistente en sistemas que se apoyan de forma más clara en la RAM disponible. Es decir, no sería solo una reducción numérica, sino también un paso atrás en la calidad del componente.
Si se compara con el modelo inicial de 2 GB, una unidad de 512 MB supondría una reducción total del 74 % en memoria. Para un producto centrado en emulación retro, eso no implica necesariamente que deje de servir, pero sí puede comprometer parte del atractivo original del dispositivo.

Ante la controversia, Anbernic ha respondido con una declaración en la que sostiene que la capacidad estándar actual sigue siendo de 1 GB y que cualquier unidad enviada con 512 MB corresponde a “un error inesperado”. La compañía no niega de forma tajante que esas unidades existan. Más bien reconoce la posibilidad y recomienda a los clientes afectados ponerse en contacto con su servicio posventa para gestionar un reemplazo prioritario. Eso sí, la marca no ha aclarado el otro punto delicado del asunto, a saber, por qué aparece memoria LPDDR3 cuando la especificación pública seguía apuntando a LPDDR4.
Una vez más, el caso de Anbernic refleja una tensión que empieza a ser más visible en distintos mercados de hardware. Con la escasez global de memoria y el encarecimiento de ciertos componentes, algunos fabricantes optan por subir precios y otros por ajustar especificaciones. El problema aparece cuando esos cambios se producen sin una comunicación clara o cuando afectan a un producto ya asentado comercialmente con unas características concretas.
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